Trampilla del tejado.

Todo tejado que se precie necesita un mantenimiento y revisión, al menos una vez al año. Entonces es necesario acceder al mismo y para eso se colocan las trampillas, luceros, ventanas, o como se le quiera llamar. En cada sitio le llaman de una forma diferente pero está claro que todas cumplen la misma función, poder subir al tejado.

En casas de campo o chalets, con tejados de poca altura, no se suelen colocar las trampillas y se sube a los mismos mediante escaleras exteriores.

Lucero trampilla.

No se cual es el motivo pero en la mayoría de los sitios, aunque esto está cambiando, se colocan trampillas pequeñas que muchas veces los profesionales se las ven y se las desean para subir al tejado.

No entiendo que diferencia estética puede haber  si en un tejado se coloca por ejemplo una trampilla de 50 x 100 cmts. o una trampilla de 80 x 100 cmts., la respuesta es ninguna y sin embargo es mucho más cómodo cuanto más amplia sea.

Cuando el profesional tiene que subir una bombona de butano, un rollo de tela asfáltica, canalones, limaollas, etc y no pueden meter el cuerpo y el material a la vez, se acuerdan de la familia del que colocó la trampilla. Lo que suele suceder es que tiene que agacharse e intentar subir todos los objetos a pulso, con la incomodidad de la postura y los grandes pesos.

Nos olvidamos de la utilidad de la trampilla y de que por ella tienen que pasar profesionales con herramientas y materiales, por lo tanto debe ser cómoda para manejarse con soltura.

El mantenimiento del tejado es clave para que cumpla su función de aislar del frio, calor y recojer las aguas de la lluvia.

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