Tengo trabajo, ¿ o no?.

Es muy difícil saber lo que está pasando por la mente de muchos profesionales de las reformas. Estamos en una época de incertidumbres, alentadas por las malas noticias que constantemente vemos en los medios de comunicación.

La falta de trabajo es hoy por hoy la mayor preocupación de la mayoría de las personas.

La crisis nos afecta a todos de lleno, nos encontramos en una cadena donde somos un eslabón más. Si la cadena se rompe nosotros caemos.

Veo a diario la falta de actividad en el sector de las reformas. No hay más que hablar con otros profesionales o pasar por los almacenes de materiales de construcción, y comprobar el escaso movimiento a primera hora de cualquier día.

Antes se formaban colas y todo el mundo andaba deprisa. Ahora no hay agobios ni apuros a la hora de suministrarse en los almacenes.

Sin duda hay dos formas de ver la crisis.

El profesional que tiene poco trabajo y está preocupado en saber cuando cambiará el panorama actual. Siempre con la esperanza de que la cosa tendrá que cambiar, aunque dudando de que se vuelva a los niveles de actividad de antes de la crisis. Esos ritmos de construcción no eran normales y esta crisis marcará un antes y un después.

Luego tenemos el profesional que tiene trabajo y que oye los comentarios negativos y que además percibe ese pesimismo que se palpa en el ambiente. Entonces se pregunta, ¿ tengo trabajo o no?. Cuanto durará esta buena suerte, me tocará también a mí. Saber en cuanto tiempo acabaré con el trabajo que tengo en cartera y si surgirán más reformas para mantener el ritmo de trabajo.

Nos conformamos con sacar el sueldo para vivir y no tener que quedarnos en casa.

¿ Hay algo más desesperante que no tener trabajo y ver como se te cae la casa encima ?.

La esperanza es lo último que hay que perder.

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