Sistemas de trigeneración: Electricidad, calor y frío

Cogeneración de energía: generación in situ de electricidad y de agua caliente sanitaria (aprovechando la que se calienta en la producción de vapor). Trigeneración: mediante procesos de absorción o de adsorción transformamos ese agua caliente en aire frío. El resultado es que, además, nos encontramos con mayor caudal de agua calentada, pero a menor temperatura, lo que dificulta su utilización para algunos usos (léase, por ejemplo, calefacción) aunque también es verdad que las épocas en las que requerimos aire frío para climatizar una instalación suelen coincidir con las de menor demanda de agua muy caliente.

La generación in situ ha pasado de ser un concepto casi exclusivo de las industrias que aprovechaban el calor de sus procesos de producción para la generación de energía (calentar agua en calderas, mover turbinas con el vapor…) a ser aplicado a centros públicos, parques empresariales y -¿por qué no?- vivienda residencial, mediante centros de energías en los que la fuente de calor se consigue con la combustión de gas. Digamos que la sala de calderas se perfecciona y se hace más compleja.

¿Beneficios medioambientales? Se dice que la eficiencia energética de la producción centralizada de energía es de un 10 por ciento; esto es, de cada 10 unidades de energía eléctrica que se producen en una central nueve se pierden por el camino. Por eso,  la producción descentralizada y cercana al lugar de consumo mejora considerablemente esa eficiencia.

Evidentemente estamos hablando de un sistemas de calderas, por lo tanto de combustión con emisiones de CO2 y de otros gases, Pero hay que tener en cuenta que con los sistemas de trigeneración estamos revalorizando y se exprimiendo esa combustión: donde antes sólo teníamos agua caliente, ahor añadimos energía eléctrica y aire refrigerado. Por otra parte, nos ahorramos también toda la energía eléctrica que antes gastábamos en generar frío (que no es poca).

Inconveniente medioambiental: Las calderas funcionan con gas natural, combustible fósil en peligro de extinción, de precio más que fluctuante y con una eficiencia del 25 por ciento (esto es, de cada 10 unidades de energía que se extraen de la tierra 7,5   se pierden porel camino).

En este sentido, posiblemente el futuro se encuentre en las calderas de biomasa, esta es una de las líneas de investigación del CIRCE (Centro de Investigaciones y Consumos de Recursos Energéticos). Algunos de los problemas a resolver de esos combustibles son que son más sucios en su combustión y la gestión de cenizas. Otra solución en fase experimentalo aunque más avanzada de lo que mucha gente cree: las pilas de hidrógeno (de este tema hablaremos en otra entrada).

Aunque evidentemente abierta a todos los avances que la tecnología pueda ofrecerle, la generación de electricidad, calor y frío integrada es ya una realidad en las nuevas construcciones ya que es una inversión de lo más rentable y está connivencia con los retos energéticos de nuestra sociedad.

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