Rasear una pared de hormigón.

Rasear una pared de hormigón requiere un tratamiento diferente que una pared de ladrillo. Las paredes de ladrillo tienen la rugosidad propia que permite que el mortero se adhiera con facilidad a su superficie. De ahí el hecho que los ladrillos se fabriquen con esas características.

Las paredes o muros de hormigón son construidos para realizar la labor de contención, soporte o separación. En ocasiones es necesario rasear su superficie para protegerla y ofrecer otra apariencia diferente.

Pared de hormigón.

La pared de la foto, requiere se raseada por tratarse de un muro exterior, donde azota el agua y aire del mar, con el posible deterioro. El salitre puede conseguir hacer aflorar el varillaje del muro y pudrir el hierro. En este caso, se plante un raseo con monocapa.

Siendo un muro con pared lisa, sin rugosidades, necesita un elemento que permita el agarre perfecto del raseo para que no se caiga con el tiempo.

Con buen criterio, se coloca una malla sujeta previamente con arandelas de plástico y que fijan la misma al muro. De este modo el raseo con monocapa no corre el riesgo de caerse.

Anteriormente los albañiles habían colocado una malla metálica que se fue roñando con el salitre y soltando el raseo de mortero. De ahí que tuvieron que optar por la malla de plástico que no se roña y se sujeta perfectamente.

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