Presupuestos de reformas.

Esto de trabajar en las reformas te da un plus de conocimiento en el campo de la psicología que ya quisieran muchos licenciados.

Aprendes a conocer a las personas, sus reacciones, sus pensamientos, sus inquietudes. Parece que toodos nos guiamos por un mismo patrón. Vayan varios ejemplos para entender lo que explico.

Cuando visitas una vivienda te haces una composición de lugar, una opinión y muchas veces no te equivocas.

Tres cosas a valorar.

La casa: si la casa está ordenada, desordenada, limpia o con suciedad, me ha pasado que hasta se me pegaban los pies en el suelo de la porquería que había, aunque resulte increible. En otras se veía la falta de medios económicos pero con un orden y limpieza que se podía comer en el suelo.

La persona: tenemos la típica persona humilde que mira hasta el último céntimo por estar escasa de recursos, preocupada por cuanto le va a costar la reforma. Luego el que maneja dinero sin escatimar pero que su mayor preocupación es que el trabajo le quede perfecto. También tenemos el caso intermedio que no le sobra, n anda mal economicamente pero quiere algo con profesionalidad.

El presupuesto: lo habitual y normal, es que el usuario no sepa que materiales colocar para la reforma, entonces hay que valorar poner cosas sencillas y no muy caras, porque sino el cliente se puede asustar y pensar que el presupuesto es caro. Cuando el presupuesto inicial es aprobado, ya habrá tiempo de que el cliente, visite las tiendas de materiales y elija algo a su gusto, que normalmente será más caro que lo presupuestado inicialmente.

Después de presupuestar: hemos hecho el presupuesto y se pueden dar dos resultados lógicos. Que el ciente acepte o no acepte el presupuesto.

Si el cliente acepta el presupuesto de la reforma  te lo confirma sin ninguna pega o te dice que está conforme pero que le rebajes algo porque fulanito le ha presupuestado igual que tú pero prefiere que tu le hagas la obra. Algo incierto, porque todavía estoy por ver dos presupuestos que coincidan en el precio o se acerquen.

Si el cliente no acepta el presupuesto, tendremos dos casos. El cliente ni te llama y si te ve por la calle no te comenta nada, te habla del tiempo,  se hace el despistado o cambia de calle, todo por verguenza o no se que pensar. También tenemos el que le pasas el presupuesto, pasan dos, tres semanas o más y te dice que no ha tenido tiempo de mirar el presupuesto, que de momento no lo va a hacer, que está mirando más presupuestos, que tiene un amigo que se dedica a esto o lo otro y por lo visto antes no lo tenía. Si le llamas por teléfono y le preguntas que le ha parecido el presupuesto, te dice lo anteriormente mencionado y además te da las gracias por el presupuesto, puedes pensar que ya no te lo va a dar a ti, porque está intentando quedar bien.

Estos consejos y opiniones son particulares. Por experiencia creo que no me equivoco mucho.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.