Poner el radiador

Cuando se planifica la obra, no le damos importancia el tema de donde colocar los radiadores de la calefacción. Si coincide que la obra es gestionada por un decorador, lo más seguro que le de más relevancia a cosas estéticas y funcionales que a la practicidad del servicio de radiador.

Radiador de la calefacción.

En ocasiones, el radiador es el arrinconado y tiene que ser instalado en pequeños espacios, como últimos reductos de la casa, siendo el grán olvidado. Se tiene a ocultarlo cunado en realidad son diseñados con una apariencia que no desntonan con los elementos de la casa.

Lo más lógico es instalar los radiadores debajo de las ventanas, por el hecho de que cuando el frío entra por la ventana, al psar por encima del mismo, esa masa de aire es calentada y así el usuario de la vivienda tiene la percepción de un aire cálido y no una mezcla de calor y frío.

Si no tenemos ventanas o estas no permiten instalar los radiadores debajo de las mismas, podemos optar por colocarlos en cualquier pared, cunato más cerca de la pared de la fachada exterior, mejor.

También es habitual, contrariamente a mi opinión, encontrar los radiadores detrás de las puertas como queriendo esconderlos. De esta forma lo único que se consigue es que la función del radiador no sea efectiva al 100×100.

Lo que si es necesario aclarar y de lo que algunas personas dudan, es que el radiador puede estar junto a cualquier objeto sin el riesgo de quemarlo. Se trata de un calor seco, por tano, las cortinas, sofas, telas, muebles, etc, no sufren ninguna consecuencia en su superficie por la radiación del radiador.

Si queremos ser prácticos, podemos aprovechar el radiador para que nos caliente las toallas de ducha y tenerlas siempre secas en la temporada de invierno (foto).

Más adelante hablaremos de los radiadores de toallero para los baños, como elemento de doble función y eminentemente útil.

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