Paredes del baño.

Para salirse de lo clásico y lo de siempre, podemos optar por combinar tipos de paredes o mejor dichos, acabados de las mismas.

Todas las paredes alicatadas con azulejos, no resaltan el baño, solo dan la sensación de clasicismo, sencillez y sobriedad.

Papel pintado.

Colocar azulejos hasta media altura y combinar el resto con pared lisa pintada o incluso papel pintado, le da un toque de gracia y alegría. Exceptuando la zona de ducha o baño, donde la pared tiene que estar alicatada por completo para evitar filtraciones de agua y para no deteriorar la misma.

Las posibilidades que ofrece el papel pintado, son ilimitadas y por un bajo coste podemos renovar nuestro baño cada poco tiempo. En cambio el alicatado es para muchos años. Nadie decide cambiar los azulejos al de 3, 4 o 5 años, por el hecho de que te canses del color y forma de los azulejos.

La monotonía es la peor de las recetas y en este aspecto juega un papel importante, nuestro entorno y nuestro hogar. Cambiar colores, formas y espacios, nos renueva y evita caer en la costumbre de tener siempre todo igual. Con el papel pintado, renovamos el aspecto y alegramos la vista, como si estrenaramos vivienda cada poco tiempo.

No soy partidario de empapelar todas las paredes pero si de buscar la conjucción de los azulejos, paredes lisas y el papel.

Cada elemento cumple su función y como todo en la vida, las cosas en exceso son malas, pero en pequeñas dosis, son beneficiosas. De ahí la necesidad de mezclar sin recargar.

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