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Alicatar la cocina

Viernes, marzo 23rd, 2012

Después de muchos años visitando reformas, he podido comprobar que cada profesional tiene su forma de trabajar. Sin embargo, en el alicatado de las cocinas o baños, veo que hay dos formas de hacerlo.

Embaldosar el suelo antes que colocar los azulejos de pared o viceversa. Cada uno podrá tener su opinión si es mejor de una forma u otra. Los profesionales han aprendido de otros profesionales y les enseñaron de un concreto. Como siempre lo han hecho así, consideran que su forma de trabajar es la mejor.

Embaldosar el suelo.

Vamos a tratar de analizar los pross y los contras.

Colocar el suelo antes que los azulejos: esta forma de trabajar indica que hay que tapar las rozas de las paredes, realizadas por los fontaneros y electrecistas, para que después no se manche el suelo  y dejar las paredes lisas para rematar el suelo contra pared. Se extiende el mortero y se ponen las baldosas. Posteriormente se alicata.

La ventaja es que después se colocan los azulejos apoyando los mismos sobre suelo nivelado y terminado. También tiene la ventaja de poder rejuntear nada más alicatar. La desventaja es que una vez colocadas las baldosas, no se puede pisar y hay que esperar al día siguiente, perdiendo quizás medio día. También puede ocurrir que cuando se esté alicatando caiga un objeto y rompa alguna baldosa recién colocada. Por eso es conveniente forrar todo el suelo con cartones.

Colocar los azulejos antes que el suelo: hay que tapar las rozas de los gremios y alicatar, teniendo que poner reglas en el suelo o pared, que marquen el nivel del suelo terminado y así tener el nivel de donde arrancará el alicatado. Posteriormente se ponen las baldosas. Si se ha dejado una fila de pared sin enchapar, se espera al día siguiente para hacer el remate de esa fila contra el suelo.

La ventaja es que se trabaja sin miedo a romper el suelo, con facilidad de movimientos. Se puede rejuntear los azulejos antes de embaldosar. La desventaja es que hay que coger la medida del suelo terminado de un modo muy exacto, con riesgo de equivocarse o dejar la primera fila de azulejos sin colocar para ponerla de remate, después de embaldosar.

Particularmente, me gusta más colocar primero el suelo, por coger el nivel de un modo más fácil y exacto.