Las calderas de gas

Hoy contemplo con tristeza como en los medios de comunicación una familia ha fallecido por inhalar monóxido de carbono.

En primer lugar quiero expresar mi sincero pésame para sus familia y amigos.

Hay que olvidarse del mito de que el gas es peligroso y claro hay quien piensa lo contrario. Todo lo que tocamos, manejamos o cualquier mecanismo puede ser peligroso para nuestra salud si no seguimos unas pautas para evitarlo.

Un cuchillo, el coche, un enchufe, todo entraña su riesgo. Acaso no cortamos la corriente eléctrica si queremos desmontar un enchufe o un interruptor. Cuando cruzamos la calle no miramos a los lados si viene un coche para que no nos atropelle.

¿Por qué el gas tiene tan mala fama?, ¿por qué no revisamos las calderas o calentadores como hacemos el mantenimiento de un coche o de nuestra propia salud si tenemos un sintoma de dolor?.

El gas requiere revisar si existen fugas, si la chimenea tira bien y no existe revocos. Entonces si no llevamos a cabo su mantenimiento es cuando aparecen los riesgos y en algunos casos pueden ser mortales.

Nada podemos hacer por muchas rejillas de ventilación que se pongan, revisiones cada 4 o 5 años, sistemas de corte de gas automáticos, o conmutadores de campanas extractoras y calderas. El fallo humano tiene mucho que ver en algunos accidentes.

Pongamos un poquito más de atención y reduciremos el riesgo no solo con el gas si no con todo. Si este artículo sirve para evitar trágicos accidentes como el comentado, daré por bien empleados mis comentarios.

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