LA ODISEA DEL ESPACIO…

Monica SilvanaSé bien que el título del presente artículo remite a la famosa película de Stanley Kubrick; y, en realidad, sí tiene que ver, aunque más bien por oposición que por similitud…En el film, si algo sobraba, era espacio; y en el tema que trataré hoy, corrientemente; espacio es lo que falta. Y conseguirlo es lo que constituye una verdadera odisea.

 No hay que desesperarse demasiado: el procedimiento general para estos casos es siempre el mismo: tomar el plano y ver, de acuerdo a las funciones destinadas a cada habitación, qué es lo más adecuado para satisfacer las necesidades de sus ocupantes (recordando las premisas mencionadas en el artículo anterior).

 Desde luego que no es tan sencillo: a veces el espacio no da, y la lucha por 10 o 15 centímetros faltantes puede transformarse en un dolor de cabeza…que disminuye con la experiencia (sólo un poco) Además, hay que verificar previamente (¡fundamental!), que no existan cruces entre las funciones a realizar (¡imaginen tener que atravesar un dormitorio para ir desde la sala de estar al baño!), ni vistas resultantes incómodas. 

Y que cada cosa esté en su justo lugar, que cada mueble pueda ser aprovechado en todas sus prestaciones de la mejor manera, que la luz natural incida donde la necesitamos en el momento del día en que la necesitamos, que dispongamos de comodidad para realizar nuestras actividades con o sin privacidad, a voluntad, en el momento en que lo deseemos; y un sinnúmero de etcéteras… Y sobre todo, echar mano de lo que se ha observado, y tratar de ver qué rincón olvidado puede servir inesperadamente y con ciertas modificaciones, para guardar vaya a saber qué elementos, y así ahorrarnos el agobio de un mueble más, por ejemplo (¡en ocasiones, de esta norma no se salvan ni los techos!).

 Y desde luego: jamás olvidar las premisas (guardar los elementos de limpieza en el cuarto de los niños es impropio y hasta peligroso –esta exageración ejemplifica bastante-) Hay en casos excepcionales en que la construcción parte de cero, en la que se puede planificar cuánto espacio se desea para desenvolverse con comodidad, e inclusive, concebir futuros agregados, relacionados con cambios proyectados de funciones o aumento de ocupantes en las habitaciones; tarea propia de los arquitectos en general. Felices de ellos… 

Y hay casos también, aunque son los más raros, en que se da lo de la película: sobra el espacio; y ver qué se hace con ellos es un auténtico lío. Y…: ¡vuelta a la odisea!   

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