Fugas de gas.

Cuando un instalador realiza una instalación nueva de gas natural, butano o propano, debe comprobrar que no existen fugas.

Se puede hacer de varias maneras aunque una es la más segura y obligatoria. Mediante un manómetro con regulación de milibares (mbar) o bares (bar), se conecta el mismo a una toma de comprobación previamente colocada en el tubo, empleando una goma flexible de unión.

Fugas de gas.

Se bombea aire con una perilla hasta que el manómetro marque una presión de prueba, determinada según el tramo de instalación a comprobar y la presión de trabajo a la que funcionará. Durante unos 15 minutos aproximadamente, también según la parte de instalación, se mantiene la presión, teniendo en cuenta tener cerrada la llave de bloqueo general.

Teniendo en cuenta que la presión se debe estabilizar, ya que puede variar por la temperatura ambiente, la variación de la presión inicial con la visible, al final del tiempo de espera, debe ser mínima. En este caso no hay fugas en la nueva instalación. Si por el contrario, la aguja del manómetro baja sin estabilizarse en un punto concreto, existe una o más pérdidas, que deben ser corregidas.

La forma de localizar el punto concreto de la/s fuga/s, es aplicar agua con jabón líquido en todas las uniones y piezas, y esperar a que se formen burbujas, originadas por la fuga. Ese será el punto a corregir.

Una vez arreglada la fuga se deberá a volver a comprobar la no existencia de fugas con el manómetro. Solo cuando la instalación sea completamente estanca, se podrá poner en servicio y meter el gas de la red o de las bombonas de butano o propano.

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