El profesional y el cliente

Tengo la impresión que a veces hay cierta desconfianza hacia los profesionales de las reformas, si bien es cierto que cuando un profesional viene recomendado por otro cliente parece que somos más receptivos y nos dejamos guiar por sus consejos.

La teoría debería ser que el profesional nos aconseje y recomiende como hacer mejor nuestra reforma, a pesar de que no trabajan por amor al arte y tienen que ganar dinero, procurarán que el trabajo este bien hecho y el cliente quede satisfecho, porque de este modo le podemos recomendar a un tercero.

También se da el caso de profesionales que no tienen mucha conciencia con el trabajo y no se esfuerzan en dar lo mejor de si mismos, aunque creo que son los menos.

Puede ser que nos encontremos con presupuestos más caros que otros pero que nos ofrezcan una mayor garantía de que la obra será bien realizada, entonces habremos acertado y nos olvidaremos del precio y daremos por bien empleado nuestro dinero.

Hoy en día parece que el boca a boca es la mejor publicidad y la que más confianza nos inspira, si bien es cierto que si alguien nos recomienda un profesional, será por agradarnos y no lo hará para perjudicarnos, considerando que el que nos aconseja es una amistad y no nuestro enemigo.

Cuando tratemos con un profesional, nuestro sexto sentido nos aconsejará contratar un profesional u otro. Los factores que nos pueden orientar serán, su forma de explicarse, la edad y experiencia, su apariencia, su presentación, los pequeños detalles en el trato, los plazos, las garantías y las condiciones del trabajo a realizar.

Tenemos cierto temor a no acertar con quién realizar nuestra reforma pero tampoco considero que hay que precocuparse en exceso y meditar bien la decisión, porque todos los días no hacemos reformas en casa ni nos gastamos nuestros ahorros en la misma

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