Calderas de Biomasa

A término prácticos, vamos a acotar el término biomasa al uso de material forestal de deshecho para calderas de combustión domésticas. Quiero decir, no incluimos aquí ni los biocombustibles, ni los excrementos ni otros elementos orgánicos con capacidad energética, y excluimos también los usos de generación de energía eléctrica (poco desarrollado en usos domésticos), procesos térmicos industriales y usos caloríficos que no precisan combustión.

Esto es, vamos a hablar de biomasa refiriéndonos a lo que habitualmente nos referimos cuando hablamos de esta fuente de energía, sin tener en cuenta la amplitud real del término.

La pregunta que nos podemos hacer es si merece la pena instalar una caldera de biomasa o es mejor seguir confiando en los combustibles fósiles. Vamos a intentar hacer una relación de ventajas e inconvenientes.

Respecto a la distribución de combustible, evidentemente estamos acostumbrados a ver camiones cisternas transportando metano o propano al más distante de los caseríos. ¿Quién ha visto un distribuidor de biomasa?

Para el uso doméstico, la biomasa suele distribuirse en forma de pellets, una especie de granulado compuesto por deshechos forestales aglomerados y prensados. Las fábricas de estos componentes son un nicho de empleo distribuido, ya que aprovechan los recursos de una zona y los distribuyen en un radio cercano, pero ¿hoy por hoy nos pueden garantizar un suministro regular de combustible? Por lo pronto, en algunmas comunidades como Andalucía, ya se ha garantizado por ley  el suministro durante cinco años a quien instale una de estas calderas. Parece más que propable que en ese tiempo ya haya estén asentadas las redes de distribución.

La gran ventaja del pellet de madera respecto a las astillas o a los troncos, es que nos permite una regulación más controlada del proceso de combustión. Mediante un tornilo sinfín o un proceso de succión se va alimentando la caldera desde el almacén de grano según la necesidad, el fuego no se ahoga como cuando hechamos un tronco. En este sentido, con el pellet se consigue una regulación del proceso de combustión similar a la de la caldera de gas.

Además, el pellet tiene menos humedad que los troncos o las astillas, por lo que incrementa el poder energético, claro que hay que tener en cuenta que se requiere mayor energía para crearlo que, por ejemplo, las astillas.

Pero la gran ventaja de la biomasa sobre los combustibles fósiles es la más que considerable ahorro en el precio del combustible, que hacen que estas instalaciones se amorticen en poco tiempo.

Con el uso del pellet de madera, el almacenaje se simplifica considerablemente, pero el volumen del pellet sigue siendo superior al del gasoil o el metano, por lo que se hacen necesarios almacenes más grandes o incrementar la frecuencia del suministro.

Respecto al mantenimiento, hay que tener en cuenta que, como toda combustión produce residuos, pero evidentemente, la biomasa producen cenizas. En cambión, la emisión de tóxicos es muy inferior a la de los hidrocarburos.

En conclusión, un sistema de calefacción mediante biomasa parece una buena inversión y una alternativa a los combustibles fósiles, con un precio muy fluctuante. El pellet facilita la instalación de este tipo de calderas en el medio urbano y  hace más eficaz la distribución. Aunque deberá subsanar sus problemasen este capítulo, la distribución, si quiere ser una alternativa real a los hidrocarburos.

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