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RELEXIONES, en voz alta

lunes, enero 21st, 2008

 

Me encanta remontarme a los orígenes, en casi todo. ¿Qué es una vivienda? ¿Qué un hogar? ¿Qué relación puede haber entre ambas? Responderé primero a la segunda cuestión. La palabra designaba originariamente el lugar donde la familia se reunía a encender el fuego para calentarse y alimentarse, y también descansar y dormir al calor del mismo.

Actualmente la palabra hogar se usa para designar el lugar donde una persona vive, donde una persona o grupo de personas  sienten seguridad y calma. ¿Y vivienda? ¿Qué es una vivienda? La vivienda es un espacio seguro y confortable donde resguardarse y desarrollar distintas funciones con ese fin, cocinar, asearse, dormir… Originariamente cada uno hacía su vivienda de acuerdo con sus necesidades. No era raro, y aun en algunas comunidades se hace, que el pueblo colaborará en la construcción de la misma. Era una necesidad vital.

 

Hoy por hoy estas definiciones no han cambiado mucho, no todas. Recuerdo que en una ocasión en una ciudad de primer orden de España, adquirí una vivienda, un apartamento pequeño. Dos habitaciones, una pequeña cocina y un pequeño baño con un lavabo y un inodoro. La persona que me lo estaba mostrando me explico que, cuando se construyó esa vivienda sus moradores se aseaban en una palangana, con agua fría y solo los viernes (ultimo día laborable). Pueden imaginar mi asombro.

Me quedo con una parte importante de la definición de vivienda, “… un espacio seguro y confortable…”.

 

De donde elegimos “ubicar” nuestra vivienda, comprarla, alquilarla o compartirla, de los esfuerzos que debemos realizar para ello y de su significado socio-material, hablaremos mas tarde… otro día… o nunca, todos sabemos mucho sobre eso.

 

“Espacio seguro y confortable…” de puertas a dentro, entonces. Hay que adaptarla a nosotros, a nuestras necesidades individuales o familiares . . . ¡habrá que hacer reformas!