Arquitectura bioclimática

La arquitectura bioclimática se llama hoy a lo que antes se llamaba simplemente arquitectura. Porque antigüamente la edificación se orientaba siempre teniendo en cuenta las horas de luz, el grosor de los muros y el tamaño de los vanos iba tambien de acuerdo a las necesidades de aislamiento , así como el calado o no de las fachadas; todo aspecto construcctivo dependia de las condiciones climaticas. También era frecuente que a la vez que se edificaba hacia arriba, se buscará el fresco del subsuelo, aprovechando las posibilidades de climatización que ofrece el propio espacio.

De hecho, el concepto de que un mismo plano o un mismo proyecto sirva indistintamente para Béjar, Teruel y Vigo es un concepto relativamente frecuente («El plano precede a la ciudad», diría Braudillaire).

Así que la arquitectura bioclimática no es sino una vuelta a la lógica, posiblemente dejada de lado por las posibilidades que ofrece la climatización artificial y por expansiones urbanísticas  realizadas a golpe de flujo migratorio.

Pero el nuevo concepto de bioclimática pretende recoger la herencia tradicional y perfeccionarla con la tecnología, además de combinarla con una climatización artificial más eficiente que permita habitats más agradables con un menor coste energético. Por último, también estudia la manera de que sea el propio edificio el que produzca y almacene esa energía ya sea eléctrica o térmica.

Hay mucho que decir sobre este concepto y parece evidente que va a ser piedra angular de la construcción en las próximas décadas. Hoy por hoy, ya existen importantes avances en la optimización climática de las edificaciones, pero en este aspecto yo creo que se darán importantísimos avances en los próximos años teniendo en cuenta la multitud de investigaciones de universidades y centros tecnológicos al respecto que paulatinamente van transfiriendo sus desarrollos a la industria. En próximos posts haremos referencia a algunos de ellos de verdad sorprendentes.

A mi entender, es importante tener en cuenta que la bioclimática no hace referencia solamente a nuevas edificaciones, sino también al campo de las reformas. Es más, posiblemente sea un nicho de empleo para las empresas de construcción en las próximas décadas, si los compromisos medioambientales de los Gobiernos son tan sólidos como sus discursos.

En España hay un arsenal de edificaciones urbanas, construidas muchas de ellas en los años 50 y 60, con pesimas condiciones de aislamiento, sistemas de climatización muchas veces individualizados y siempre ineficientes. Revestimientos de muros, implantación de sistemas de distribución de energía o sustitución de cerramientos son procesos que permiten mejorar la eficiencia y un importante ahorro energético y de emisiones de gases. Pero también sistemas de aprovechamiento de la energía solar para el agua caliente sanitaria, o sistemas de almacenaje de energía (aunque muchos de ellos, como el hidrógeno, aún no es rentable al no estar todavía en fase industrial).

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